DESALOJO DE CSOA CASABLANCA: UN NUEVO PACTO EN LA ILEGALIDAD ENTRE JUECES, POLÍTICXS Y ESPECULADORXS

La mañana del día 19 de septiembre una desmesurada dotación de UIPs ha desalojado el CSOA Casablanca por orden del juzgado nº38 de Instrucción. En puridad ni siquiera puede hablarse de desalojo, pues no había nadie en el interior del recinto. Hablemos más bien de operación de tapiado y cierre ilegal de un centro social autogestionado. También se produjo, varias horas después, la detención de un vecino por acercarse a preguntar al cordón policial que se estableció delante del CSOA durante horas.

La Audiencia Provincial de Madrid había archivado el caso excluyendo cualquier delito de usurpación. Pero la inmobiliaria Monteverde SL., vinculado a la trama Malaya y todo el entramado de corrupción marbellí, hizo la guerra por su cuenta y denunció en un juzgado distinto, el 38, en un evidente caso de intromisión de funciones. Es un caso inaudito de extorsión de la legalidad que un juzgado reabra un caso archivado por una Audiencia Provincial.

El grupo Monteverde pertenece en un 90% a Carlos Monteverde Mesa, en un 5% a Ramón Hermosilla y en otro 5% a Manuel García Álvarez. Cabe destacar la presencia, en calidad de consejero no accionista, de Fernando Damián Fernández-Tapias, hijo de Fernando Fernández-Tapias, ex-presidente de la patronal madrileña CEIM. Se dedica a la especulación pura y dura con inmuebles de lujo, contribuyó de manera substancial a crear la burbuja inmobiliaria, y como consecuencia del deshinche de esa burbuja, ha caído en quiebra debido a sus numerosas deudas.

No obstante, el capitalista lucha siempre hasta el final por defender sus propiedades privadas, aunque estas sean fruto de maniobras paralegales y ya no tengan valor útil alguno. Y si la justicia parece en principio darle la espalda, sabe recurrir a medios ajenos a la legalidad para recuperar sus bienes, y dejarlos de nuevo al barbecho de la especulación. Y si es necesario, como es el caso, llega a apaños particulares con jueces concretxs, pasando por encima de decisiones de Audiencia Provinciales, decisiones que muestran carecer de validez alguna y entidad que, por ello, ha quedado en el más absoluto de los ridículos.

El CSOA Casablanca era uno de los escasísimos espacios de libertad y de autogestión que aún permite este Régimen totalitario. Contenía la biblioteca más grande del barrio – biblioteca que ha sido desmantelada, demostrando el apego de los jueces a la cultura –, un espacio de intercambio gratuito de juguetes y ropa, un lugar de juego para niñxs, y reunía las actividades de una infinidad de colectivos y grupos preocupados en crear una sociedad más libre y justa. Era además uno de los pocos lugares de reunión libre al margen de las dinámicas del capital y de la subvención pública, y sólo por eso constituía una amenaza para el poder establecido.

Se trata sin duda ninguna de una operación política. Así lo declaran miembros de la propia policía que en este vídeo http://www.telemadrid.es/?q=noticias/madrid/noticia/un-detenido-en-el-desalojo-del-centro-social-casablanca-de-madrid de un medio tan poco sospechoso de afinidad con los okupas como Telemadrid dan como razón del desalojo que “es el lugar donde se celebraban asambleas de personal de extrema izquierda radical”. Es decir, se afirma ya de manera absolutamente explícita que se persigue a personas y se toma medidas represivas y policiales contra ellas por sus ideas o su ideología. El desalojo y la decisión de realizarlo en ese momento concreto son decisiones políticas a englobar dentro de una maniobra orquestada desde el poder y al margen de la ley para liquidar a disidentes políticxs.

La libertad es un escándalo en un régimen totalitario, y éste hará todo lo posible por liquidar todos los espacios donde aquella florezca. Se trata de una de las formas más crueles y despiadadas de represión. Lxs políticxs del régimen, que temen la libertad como lo que es, su verdadero enemigo, se alían con lxs especuladorxs, y ambos con lxs jueces, en una cadena antediluviana, para aniquilar cualquier iniciativa que no pase por la horca del capital y/o del aparato estatal. La decisión de “desalojar” un centro social vacío en ese momento es una muestra más de la alianza de especuladores y jueces con la bendición de políticxs amedrentadxs.

El viejo lema “un desalojo, otra okupación”, tiene ahora más sentido que nunca. Va siendo hora de realizar okupaciones de manera sistemática, en un momento en el que la necesidad básica de vivienda es muy aguda entre la población. Y es necesario que cuidemos como verdaderas joyas los centros autogestionados que aún existen, como espacios de libertad y de autogestión dentro del sistema, que participemos en su configuración, en su gestión, en su desarrollo y en sus numerosas actividades. Y también va siendo hora de, por ejemplo, llevar a cabo al menos una okupación en el transcurso de manifestaciones masivas, como respuesta a esta intolerable agresión de los poderes cínicamente llamados democráticos, y como manera de dar utilidad a tanta borrosa manifa. Cuando el brazo político del terror democrático vea que vamos a defender con uñas y dientes nuestros espacios, y a ampliarlos cada vez que haya una manifa, se lo pensará más a la hora de desalojar un espacio del pueblo.

EN DEFENSA DE LOS ESPACIOS DE LIBERTAD DEL PUEBLO: ¡UN DESALOJO, OTRA OKUPACIÓN!

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