MENTIRAS DE LA POLICÍA, MENTIRAS DE LA PRENSA Y BALAS AL AIRE.

Cuando la “versión oficial” de la policía es  la única admitida y propagada en  todos los medios de difusión de masas, es cuando el totalitarismo empieza a asomar sus cuernos. La prensa, uno de los medios represivos más brutales del sistema, se alía de manera ya descarada con la policía, el instrumento material de la violencia represora.

Y cuando cosas así suceden, se da a luz a engendros como el artículo arriba reproducido del “periodista” de El País F. Javier Barroso, publicado en la edición de internet de ese “periódico” a las 18:45 del domingo. El desfase entre lo que uno lee y lo que uno ve es delirante.

El manipulador de la realidad de turno (el tal F. Javier Barroso) no tuvo suerte esta vez: otrx “periodista” avispadx de ABC consiguió de primera mano – no queda claro si pagando al pobre inmigrante que lo grabó o a través de la propia policía que lo incautó – un vídeo donde se observa con total claridad lo sucedido, dejando en evidencia el trabajo de tergiversación y falsificación del otro, video que puede verse al comienzo de este texto.

Se puede constatar, en el nefando artículo inicial, la inquina de la policía contra el 15M y sus asambleas, grandes ausentes del evento,  y se fabula – es ya un clásico – con que se lanzaron piedras.

El tal F. J. Barroso rectificó, ya tarde, y reescribió horas más tarde el artículo, esta vez atendiendo a la verdad mostrada en el vídeo y no a las fantasías delirantes de la versión policial. Pero, como decimos, ya era demasiado tarde. Se retrató a sí mismo como una vulgar correa de transmisión de la impostura policial y retrató un procedimiento omnipresente en nuestras “agencias de información”. Y nos debe hacer reflexionar sobre las mentiras que la policía cuela a través de estxs asalariadxs del poder una y otra vez, hora tras hora, en las páginas – virtuales o no – de sus “periódicos”.

En el relato policial, como una letanía interminable, la víctima siempre se convierte en agresor y el agresor siempre en víctima. Ese mítico relato de las fuerzas del orden, donde chicas adolescentes de 50 kilos de peso y en chándal agreden y lesionan a corpulentos mastodontes de 2 metros armados y blindados hasta las cejas, o donde lxs detenidxs se autolesionan dándose puñetazos en los ojos o patadas en el bazo en furgones policiales, ha llegado a ser creído a pies juntillas por muchas personas que se llaman a sí mismxs “ciudadanxs”, del mismo modo que siglos atrás se creía que el Sol daba vueltas alrededor de la Tierra.

Cuando las mentiras de la policía se convierten en las mentiras de la prensa, y estas en las mentiras de la masa, la sociedad ya está podrida. Por suerte, la gente empieza a crear otras vías de información más fiable, y las del poder empiezan a desacreditarse a sí mismas como lo que son: propaganda barata y apolillada. La represión empieza por la información suministrada de manera unidireccional desde un único lugar; horizontalicemos la información, que fluya desde todas partes. Y no te creas nada de lo que el poder te dice.

Hexágono Flúor, simpatizante de la Asamblea Antirepresiva en Madrid.

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